La acción de la novela transcurre mayoritariamente en Zaragoza y en una hacienda navarra no muy alejada de Pamplona. Se trata de una historia ambientada en las conjuras carlistas a orillas del Ebro, después de la muerte de Prim y durante los meses de debilidad del gobierno de Amadeo I de Saboya. Los jesuitas que controlan un convento de monjas en Torrero idean un plan para hacerse con una herencia de tres millones de pesetas para instaurar en el trono a Don Carlos. Aparecen los tópicos decimonónicos del héroe romántico cuya familia posee un palacio junto a La Seo, y del malvado encarnado en el notario Evasio Mon al servicio del Clero.
