El desnudo de entrada es comunicación. Había hecho antes una aproximación, se llamaba ‘La serie roja’. Tiene que ver con la belleza, con el misterio, con la excitación de la libido, con la exaltación del cuerpo. El desnudo es maleable, posee tensión sexual, erotismo, sensualidad; para mí es un vehículo de expresión.
En su nueva serie «Golem 21», continúa con el cuerpo femenino, ha incorporado también maniquíes, según sus palabras, mezclarlos con el cuerpo crea una inquietud: en ese diálogo hay algo turbador y desafiante. De ahí también la alusión al Golem, ese personaje sombrío, siniestro, vinculado con Praga y con Gustav Meyrink, con ETA Hoffmann y con el propio Borges. Hay una reflexión sobre lo natural y lo artificial, sobre el rostro y sus máscaras, sobre esa capacidad o condición que tienen los maniquíes de mirarte de manera imperturbable. El maniquí tiene una gran presencia en la historia del arte y de la moda.
Ángel Burbano, Zaragoza 1974, realiza estudios de Periodismo en el Instituto de Ciencias de la Comunicación de Zaragoza. Efectúa diferentes aspectos audiovisuales y estudios en Zaragoza, San Sebastián y Madrid. Tras quince años de radio en su ciudad natal, se dedica profesionalmente a la imagen y llega a ser fotógrafo patrocinado por Olympus-Ros Fotocolor en España durante 24 meses. Participa en las muestras colectivas del Círculo Fotográfico de Aragón.
