Dice Ángel Guinda de Espectral que es un monólogo dramático, en prosa fragmentada, donde el tú épico se disuelve en el yo lírico y viceversa. Espectral pretende llevar la propuesta “escribir como se vive” a sus últimas consecuencias. Un intento de negación del tiempo. Destruir el tiempo para apuntalar la eternidad del instante. Una apuesta por el “antropoema”. Un catálogo de las obsesiones: la vida, el amor, el sexo, el paso del tiempo, los fantasmas interiores, el miedo, la muerte…Una negación de la muerte. Y es también un testamento: “Os dejo a todos lo que no he vivido”.
