Ahora que viajar a Venecia es una horterada y que en el Camino de Santiago dan el número como en las carnicerías, el autor propone hacer camino al andar, renovar el sentido del verso machadiano. Y con este espíritu surge la idea de caminar por un paisaje, mil memorias históricas y un árbol genealógico. Un viaje por los Monegros, que es además una puesta en valor, un grito de socorro y una reivindicación.
