Poemario de Jesús Rubio, nacido de la ensoñación y el regreso a la infancia. El autor, justo antes del poemario, explica al lector qué es el Viñazo: “una pequeña heredad tapiada que cultivó mi padre como mediero cuando yo era niño. Después la finca estuvo abandonada durante años hasta que la adquirió mi hermano y volvió a hacerla productiva. Levantó las tapias caídas, arrancó las zarzas y mejoró el riego. Plantó frutales, frambuesas y fresas. Otra vez es un rincón ameno y fresco y desde la soledad de sus sombras se contempla la vida con ajustada perspectiva. Hace unos meses, al pisar de nuevo aquel huerto –ordenado y limpio como cuando era niño–, me sentí otra vez en el paraíso. En estas hojas se indaga en las sinrazones de tan grato suceso”.
