La literatura, y en particular las crónicas, se pusieron al servicio de los poderosos durante la Edad Media, que hallaron en ella una herramienta de propaganda. No fueron el rey Jaime I y su Libro de los hechos una excepción. Los autores se centran en la figura de este enigmático y controvertido rey conquistador, ofreciendo otra cara de un personaje al que creíamos conocer mediante una robusta trama de gran tensión que nos traslada a los duros tiempos de la expansión de la Corona de Aragón.
