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El Justicia de Aragón en los Anales del cronista Jerónimo Zurita (1548-1580). Unas notas de aproximación

Guillermo Redondo Veintemillas

2013.

44 páginas.

210

x 295 cms.

Libro

ISBN: 978-84-92606-26-9

Jerónimo Zurita y Castro, nacido en Zaragoza el 4 de diciembre de 1512, fue el Cronista de Aragón por excelencia. De ambiente familiar acomodado y bien relacionado con la monarquía, estudió en la importante Universidad de Alcalá de Henares.
En 1537 contrajo matrimonio, en Valladolid, con Juana García de Oliván, hija del Secretario de la Inquisición. Las Cortes de Aragón crearon el cargo de Cronista del Reino en 1547. Como consecuencia de la normativa, los Diputados del Reino aragonés le eligieron y nombraron para el cargo el 31 de mayo de 1548. Autorizado por los Diputados de Aragón para lo referente al Reino, trabajó también, con permiso de los soberanos, documentación del archivo real situado en Barcelona, lo que conocido por el Príncipe heredero (futuro Felipe II, I en Aragón) sirvió para recibir el mandato de informar sobre el Real patrimonio. Su fidelidad a la corona, y en especial al príncipe Felipe, le llevó a una estima que posteriormente se tradujo en un aumento de la confianza del nuevo rey (1556).

Junto con esas tareas de la administración, en 1562 ya tenía preparada la primera parte de los Anales, de cuya redacción había dado cuenta precisa a los Diputados del Reino, de modo que fueron a la imprenta y vieron la luz en ese mismo año en Zaragoza. En 1571 el soberano decidió crearle Racional de Zaragoza; es decir, supervisor de la contabilidad municipal de la capital del Reino. Ya al final de su vida, el Cronista donó su biblioteca al monasterio de la Cartuja de Aula Dei, en Zaragoza, fondo que fue notablemente reducido por el interés del valido real conde de Olivares en 1626, sin contar otras actuaciones de tiempos posteriores.
En 1578 y 1579 Zurita estuvo en la capital del Reino aragonés con permiso real e inquisitorial (no consiguió la deseada jubilación), de modo que pudo atender directamente sus estudios históricos e incluso ver la publicación de la segunda parte de sus Anales (1578 y 1579), de los Indices rerum (1578) y de la Historia del Rey Don Hernando el Catolico (1580). El 31 de octubre de 1580 hizo testamento, y el 3 de noviembre el notario Jerónimo Andrés daba cuenta de su fallecimiento; sus restos, por deseo propio fueron sepultados en el Monasterio de Santa Engracia.