Se pregunta Carmen Bandrés en los primeros versos de su recorrido emocionado por El jardín de la alegría si el amor es solo pasión y frenesí. Y nos va respondiendo en esos veinte poemas clasificados en cuatro estancias, como cuadros deuna exposición o, también, paradas de su camino por el jardín donde se remansan los recuerdos de mares, niños, cipreses, casas y nostalgia de un tiempo que se fue, dejando las semillas con las que la poeta quiere granear de nuevo el amor que invariablemente ha de fructificar.
El deseo sobre la llegada de un nuevo tiempo de esperanza, serenidad y contemplación, de retorno al origen y a la alegría se hará realidad porque la poeta es sabedora, lo desea y así lo concluye, tras las vacilaciones y las preguntas, de que nunca más el duelo y la amargura morarán en mi jardín…
Miguel Ángel Yusta
Carmen Bandrés Sánchez-Cruzat, Jaquesa de nacimiento y zaragozana de adopción; técnico de empresas y actividades turísticas por la Escuela Oficial de Turismo de Madrid, titulada superior en inglés por la Escuela Oficial de Idiomas y en francés por el Instituto Francés de Zaragoza, los artículos de Carmen Bandrés han visto la luz en una extensa gama de publicaciones, con particular mención de las revistas literarias de mayor prestigio, como República de las Letras, Barataria e Imán. Desde 1991 mantiene una colaboración semanal de «Opinión» en El Periódico de Aragón, prolongada trayectoria como columnista en la que se ha distinguido por poner en evidencia las contradicciones de nuestra época, donde los avances tecnológicos no tienen parangón con los humanos.
