Javier Tomeo (Quicena –Huesca-, 1932- Barcelona, 2013) estudió derecho y criminología en la Universidad de Barcelona. En la década de los ochenta se confirmó como uno de los mejores y más personales narradores españoles contemporáneos. Muchos de sus textos escritos se han adaptado al teatro, tanto en España como en otros países, con extraordinario éxito. Entre sus anteriores obras, la gran mayoría publicadas por Anagrama, se pueden destacar: El castillo de la carta cifrada, Amado monstruo, Preparativos de viaje, El cazador de leones, La ciudad de las palomas, Los misterios de la Ópera, El canto de las tortugas, Diálogo en Re Mayor, La patria de las hormigas, El cantante de boleros o Los amantes de silicona, además de los libros de relatos Problemas oculares, Historias mínimas y Cuentos perversos, que han sido traducidos y editados en una quincena de países con excelente acogida de la crítica y los lectores.
En El hombre bicolor, Hermógenes W. tiene el ojo derecho de color azul y el izquierdo verde y es inspector del cuerpo de recaudadores. Su misión: recaudar el dinero de los contribuyentes de la ciudad de Boronburg. Cuando baja del tren nadie le recibe en la estación y cuando llega a su hotel nadie le recibe en la recepción. Telefonea al Ayuntamiento y una voz le informa: “Aquí no hay nadie”, y cuelga.
Cuando cae la noche comprueba que en ninguna ventana se enciende la luz.
El hombre bicolor conversa consigo mismo para no sentirse solo y recuerda los consejos de su tía Rosamunda, mientras los perros siguen ladrando y la voz del teléfono del Ayuntamiento responde una y otra vez: “Aquí no hay nadie, aquí no hay nadie.” ¿Está en una ciudad fantasma? ¿Todos los habitantes han huido ante una catástrofe inminente? ¿Ha habido una epidemia?
Esta novela vuelve a introducirnos en el territorio Tomeo: una narración obsesiva, un personaje estrafalario, un escenario misterioso, un tono entre lo cómico y lo inquietante, ecos de Kafka, su agrimensor y su castillo…
La publicación de esta novela póstuma es el mejor homenaje a uno de los narradores más excéntricos y poderosos que ha dado la literatura española contemporánea. Un escritor con una voz y un universo literario intransferibles e inimitables.
En El hombre bicolor, Hermógenes W. tiene el ojo derecho de color azul y el izquierdo verde y es inspector del cuerpo de recaudadores. Su misión: recaudar el dinero de los contribuyentes de la ciudad de Boronburg. Cuando baja del tren nadie le recibe en la estación y cuando llega a su hotel nadie le recibe en la recepción. Telefonea al Ayuntamiento y una voz le informa: “Aquí no hay nadie”, y cuelga.
Cuando cae la noche comprueba que en ninguna ventana se enciende la luz.
El hombre bicolor conversa consigo mismo para no sentirse solo y recuerda los consejos de su tía Rosamunda, mientras los perros siguen ladrando y la voz del teléfono del Ayuntamiento responde una y otra vez: “Aquí no hay nadie, aquí no hay nadie.” ¿Está en una ciudad fantasma? ¿Todos los habitantes han huido ante una catástrofe inminente? ¿Ha habido una epidemia?
Esta novela vuelve a introducirnos en el territorio Tomeo: una narración obsesiva, un personaje estrafalario, un escenario misterioso, un tono entre lo cómico y lo inquietante, ecos de Kafka, su agrimensor y su castillo…
La publicación de esta novela póstuma es el mejor homenaje a uno de los narradores más excéntricos y poderosos que ha dado la literatura española contemporánea. Un escritor con una voz y un universo literario intransferibles e inimitables.
