Los relatos que componen El fumador pasivo hablan de la familia y los maestros, de países extranjeros y trenes regionales, de W. G. Sebald y comisarías en Inglaterra, de la supervivencia del primer amor y del sexo de una noche. Pero sobre todo cuentan cinco episodios de la vida de un personaje: un aprendiz de escritor
–que trabaja como sospechoso en las ruedas de reconocimiento de la policía y conduce una furgoneta alquilada por las autopistas francesas– descubre que las ciudades más hermosas son las que se transforman, que la vida puede ser triste pero también muy divertida, y que la literatura, el humor y la amistad son capaces de salvarnos.
