A lo largo del verano de 1936, la línea del Frente de Aragón que se formó como separación entre las fuerzas sublevadas en Aragón y las procedentes de Cataluña y Valencia, se adentró en territorio aragonés y rasgó en dos estas tierras, constituyendo una zona de encuentros bélicos que no cesarían a lo largo de dos años. Para analizar y narrar lo sucedido a lo largo de todo el Frente, el autor ha revisado durante largo tiempo la documentación que se produjo, tratando de evitar repetir las citas habituales y largamente comentadas y desmintiendo algunas de ellas.
