«En los versos de El edén de Eros, percibimos la exaltación de una feminidad plena, ardiente y delicada, de mujer que tal se sabe y que como tal se expresa: con naturalidad, sin exhibicionismo ni gazmoñería. Más allá de cualquier tópico, la expresión en consecuencia reivindicación, de una sexualidad históricamente negada, constituye, aún en nuestros días, un acto necesario.” Xulio Valcárcel.
