“El rechazo a la inercia del desbordamiento, recreación de los sentidos, una proyección principal de la vista para ser acogida por un espíritu dispuesto a todo; a emocionarse, más que a nada”. Estas son algunas de las palabras que el también poeta, Manuel Martínez-Forega, dedica a esta obra de la que se atreve a decir que es un “libro para vivir”.
