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Eduardo Naranjo, obra gráfica 1965-2016

Varios Autores

2017.

220 páginas.

210

x 210 cms.

Libro

ISBN: 978-84-9703-387-9

Exposición organizada con motivo del 271 aniversario del nacimiento de Francisco de Goya,  en Fuendetodos, de Eduardo Naranjo, (Monesterio, Badajoz, 1944),  una retrospectiva de su ‘Obra gráfica’ (1965-2016’), se define como un pintor que graba y como alguien que tiene algunas afinidades con Francisco de Goya.
“Cuando fui de Sevilla a Madrid y empecé a visitar el Museo del Prado, Goya fue el pintor que más me conmovió. Era un pintor visceral y auténtico, que se fue haciendo en el tiempo. Su arte corrió paralelo a su la vida. Si Velázquez era un sabio, y Beethoven un genio, Goya se hizo con los años”.

La exposición de ‘Obra gráfica’ abarca más de medio siglo. Y refleja la evolución de un pintor de realismo más o menos onírico que le coge cariño al grabado. “En España no hay tantos grabadores ni hablamos mucho de grabado: Goya, sin duda, Fortuny, Picasso, Ricardo Baroja, y de mi tiempo, tres conmigo. No hay muchos más. A mí, como a Goya, me ha interesado la difusión de mi trabajo. La obra gráfica se expande, cumple una labor social, algo que es más difícil hacer con la obra única”. Naranjo se inició con una mirada sobre su universo rural más cercano, acusó el impacto de Vietnam y poco a poco, a medida que dominaba la técnica, fue asumiendo mayores retos, como se ve en algunas piezas excepcionales como ‘Misteriosa Laura’, de 2007, donde logra “esa textura aterciopelada” que busca. Aunque las dos series más impresionantes son ‘Poeta en Nueva York’ (1987-1991), que ha dado la vuelta al mundo, y ‘Federico en Nueva York’ (2005).

Hay un homenaje explícito a Goya en la aguatinta sobre papel ‘Plaza de la villa de Madrid’. Al fin y al cabo, como recordó Juan Carrete, especialista en grabado y autor de un texto del catálogo, “Goya y Naranjo han tenido vidas paralelas”. Ambos nacieron en un pueblo pequeño, emigraron (Goya a Italia; Naranjo a París), regresaron a Madrid y desde ahí hicieron su carrera, en la pintura y en el grabado. Quizá, como decía este miércoles Naranjo, para los dos “el arte es una necesidad”. Y matizó: “Yo lo encuentro en todas partes. En la calle, de paseo. Para mí el arte es necesario como el aire que respiro”.