En Dónde estás, la simplificación geométrica a la que han llegado los edificios es tan sintética que la mayoría de las formas que aparecen una y otra vez derivan en una especie de torres o atalayas, que pueden ser de defensa, pero también de ataque o conquista por la forma triangular que las remata. Esas torres, con reminiscencias mudéjares, están situadas con distinta orientación, rodeando o demarcando el territorio y mantienen un fuerte contraste entre forma y fondo. Otras veces, las edificaciones simulan puertas o fortalezas, y por la “circularidad” de su disposición, establecen un juego visual dentro-fuera muy marcado. Tienen tanta vida propia que se salen de los márgenes de su propia geometría.
Figuras y fondos contrastan de maneras muy vivas, según la variedad de los materiales empleados. Los soportes van desde la tela al tablero de madera.
La búsqueda de la tridimensionalidad es otra característica de su obra, por el contraste de las texturas, mediante sombras de barniz en las formas geométricas o por las figuras que aparecen en el grueso bastidor y que buscan ser miradas de perfil.
