El autor denominó «gnómicos» a los breves cuentos que, a partir de la guerra, incluyó en sus trece libros de narraciones. Su extensión oscila entre unas pocas líneas y tres o cuatro páginas. En ellos se encuentran varias de las mejores virtudes del escritor: su proteica cultura, sus dotes de observación, su original inventiva, su riqueza de vocabulario en el que, naturalmente, no faltan los neologismos y las piruetas vanguardistas y, otras veces, transita por el casticismo o la libre y rotunda flexibilidad de los clásicos. El autor publicó un total de doscientos tres cuentos gnómicos de los que se han seleccionado sesenta y cuatro con el fin de remediar el desconocimiento en que se los tiene. La edición e introducción del volumen ha sido realizada por Javier Barreiro, contando con un estudio biográfico de José Antonio Martín Otín y con un análisis literario de Miguel Pardeza.
