Una prisión marroquí puede ser un microcosmos en el que se refleja la vida de una forma extrañamente fidedigna. Monceef, el pastor bereber; Karim, el pornógrafo; “El Pael-las”; Abdelazis, el yayo al que no dejaban dormir la siesta; Olivier, el camerunés; Silvio, el suizo armado; la monja Josefína… conforman una galería de historias que oscilan entre lo grotesco y lo conmovedor. El nuevo libro de Rafa Lizalde nos ofrece una visión de Marruecos, y de las relaciones humanas en general que va más allá de los tópicos.
