En los veintidós cuentos que componen este libro el autor da rienda suelta a su imaginación en muy diversos registros, desde las pesadillas más descarnadas directamente extraídas de inmediatas vivencias, sin olvidar la práctica del “monólogo interior” o “corriente de conciencia”, como fórmula literaria para introducirse de rondón en el feudo más íntimo y secreto de los personajes imaginados.
