Dicen que las crestas son la unión entre dos mundos, entre dos multiplicadas maneras de vivir la vida. Algunas crestas destacadas como aserradas cuchillas, otras como celestiales sendas; a veces, súbitamente, quedan interrumpidas por verticales resaltes, dentadas torres, brechas profundas y aristas de doble filo. Excitación, lejanía y profundidad son los espacios dominantes de las crestas y lo más fascinante es que al final de cada una nos está esperando la cumbre y la unión de otros picos y cumbres. El montañero encontrará en los Pirineos Catalanes y Andorra gozosas ascensiones que desde el Cap de Creus, en el Mediterráneo, hasta el Tuc de Mulleres, en la frontera con Aragón henchirán su espíritu, preparándolo quizás para empresas más arduas.
