Radicalmente humano, el canto de Carmen Berasategui se dispone en cuatro partes, como quien abre una manzana madura en cuatro cuartos y se detiene a contemplarlos, y en el centro, su corazón. «La tentación de lo maravilloso», «Pequeño himno a la llovizna», «El desamor es una casa a las afueras un domingo de tormenta» y «Elegía entusiasta del aguacero».
La plasticidad amorosa de los títulos anuncia un entusiasmo de verdad etimológica: de inspiración o posesión divina. Casi una pitia ancestral proclamando la verdad de la utopía: “Todo lo imaginable puede ser soñado”. Una sibila que se sabe sabia y por lo tanto poderosa: “Hoy todo lo puedo”. Y en fin, una mujer que camina hacia la euforia, exhalando placer en medio de plegarias hermosísimas: “Hazme criatura feliz”.
Es este un libro lleno de una sensualidad gozosa, escrito e inscrito en la naturaleza y que proclama la maravilla de sentirnos vivos, contenida, por ejemplo, en la escena sur l’herbe fijada en la memoria poética: el instante de plenitud del magnífico poema “Pálpito”, con versos rotundos como estos: pasará una bandada de garzas y tú me mirarás como nunca lo has hecho, como si fueras un ruiseñor, trigo y piedra a la vez […]
Carmen Berasategui Verástegui nació en Vitoria en febrero de 1978. Febrero
en euskera es otsaila, el mes de los lobos. Los lobos entran en celo en esa época del año y por lo visto sus aullidos se escuchan por toda la cordillera cantábrica, anunciando así el mes más frío del invierno. Carmen osó combatir el augurio y trajo calor.
Criándose en una familia que prodiga el amor a las humanidades y la belleza, creció imaginando. Carmen ha vivido siempre asombrada. Lo sigue haciendo, pues lo cotidiano inunda lo excepcional. La buena noticia es que ha decidido compartir su asombro diario a través de una editorial que fundó con un amigo, Trampa ediciones, y un festival de poesía desatada, NUDO, que brotó con el nacimiento de su segunda hija. Ambos proyectos son sus criaturas, los faros que la guían y que encarnan su forma de mirar y sentir la literatura, el arte, la vida.
Éste es su segundo poemario, tras Donde planean los pájaros, publica do por Piezas azules. Poco a poco, se va adentrando en el vientre de la escritura, cual madreselva amiga, cual hallazgo en la noche cerrada para contar estrellas. La poesía es el calor sencillo, es la pequeña llama que contesta el aullido.
POEMA
CÓDIGO DE SUPERVIVENCIA
Madres, haceos un favor:
Respetad vuestro espacio.
Mantened vuestro nombre.
Encontrad vuestro tiempo.
Amaos.
Con vuestro cansancio, quejas, ojeras y renuncias.
Lo hacéis bien.
Lo hacéis bien.
Repetid conmigo: Lo hago bien.
Equivocaos, acertad, creced.
Pero no hagáis una cosa, por favor, eso no:
no pleguéis las alas,
fuera, hay mucho cielo.
