Esta obra trata de la obra de Tàpies desde sus propias palabras y desde la reflexión que éstas provocan a un amigo suyo, Arnau Puig, que ha estado en contacto con la obra y con la persona desde que comenzaron sus respectivas primeras luchas, en torno a 1946, con la materia –entendida en la realidad de su textura sensible y en cuanto a idea filosófica- como medio expresivo y representativo de un concepto de la vida, en donde la vida y el arte se fundían en una misma acción y actitud.
