Se propone una relación de cinco rutas: Costumbres tradicionales de los pueblos del Solano, Arte románico y arquitectura popular, Ruta de los monumentos megalíticos, Paisajes monumentales, Ruta de brujería y magia. La autora establece con este libro una relación distinta con el valle, una relación que ya no es la del turista, aunque no pueda ser lógicamente la del benasqués patueso que ha vivido toda la vida allí. El lector encontrará estímulos más que suficientes para quedarse en el valle. Retazos de la historia de los pueblos, noticias de flora y fauna, refranes, costumbres, recetas tradicionales… todo lo que constituye un estímulo para la empatía, para la implicación emotiva en la realidad ajena.
