El propio autor explicaba recientemente que el título obedece a un «oficio, que es la base de mi trabajo porque en cierto modo tiene que ver con la magia», para agregar que «es una reivindicación de los oficios manuales y también el juego de las chapas de mi infancia».
Esta instalación, comenta el autor, la ha realizado con el propósito de insinuar un resumen de su trabajo, cree que asoman los rasgos de un autorretrato.
Para Larroy se trata de una «exposición de enredo que lleva a dobles lecturas», en la que se plasma desde el Estado del Bienestar de los años 50 hasta la actualidad y «se puede hacer una lectura de las obras tanto individual como cruzada».
Pintura que se enmarca dentro del pop-art y el arte con rasgos minimalistas y cierto surrealismo. Los efectos ópticos, la geometría el azar, pero sobre todo el color, como un gran efecto luminoso que acelera la reacción entre la materia y el ojo.
