En los siete relatos que componen Cerrado por melancolía, Blaistein, como buen escritor popular, recoge las palabras de la calle y las devuelve a los lectores reconvertidas en un licor sutil y embriagador. Un libro de uno de los mejores cuentistas argentinos del último tercio del siglo XX, continuador de la mejor tradición argentina que engarza con Borges o Cortázar.
