Mezclando la realidad local de Zaragoza con la americana y con una trama de corrupción recurrente, el autor crea un personaje para la Historia, que nadie se llevaría a casa, porque igual ya lo tenemos, igual ya tenemos vidas de comediante, igual ya tenemos una profesión que no nos gusta y un muerto sobre nuestras espaldas porque se nos disparó la pistola en un momento regular. A lo mejor, por todo esto de reconocernos un poco en las páginas del libro, seduce tanto Carabinieri.
