¿Qué sucedería si de pronto en España una ley permitiera la gestación subrogada? ¿Seríamos realmente libres para decidir? Cara de madre, novedad de Lunwerg, es la segunda novela de Patricia de Blas (Calatayud, 1988), una obra de ficción que narra una historia accesible a cualquier lector, con una trama y una estructura muy bien armadas, escrita con un estilo natural, claro y ágil, para que la complejidad del libro no derive del lenguaje empleado sino de las emociones que construye y los dilemas éticos que plantea.
Julia quiere ser madre, pero durante años ha priorizado su carrera en una consultora y ahora, al borde de los cuarenta, teme que sea demasiado tarde.
Antía abandonó su trabajo cuando nació Leo y confía en que reincorporarse al mercado laboral no sea tan complicado como parece.
Carolina, que nunca quiso tener hijos, ha dejado su investigación en el CSIC para dar el salto a la política y perseguir un cambio real.
Cara de madre es una cuenta atrás en la vida de tres mujeres hasta el momento que las unirá para siempre; un relato que explora los riesgos del neoliberalismo y las razones que nos guían en el camino hacia la maternidad a través de unas protagonistas que se ven empujadas a tomar decisiones difíciles.
Julia tiene un matrimonio perfecto y ha alcanzado el éxito profesional. Pero está a punto de cumplir 40 años y no logra quedarse embarazada. A diferencia de su hermana Claudia, que ya tiene familia numerosa, ella priorizó su carrera como consultora y el reloj biológico empieza a complicarle su reciente proyecto de convertirse en madre.
Carolina lidera un grupo de investigación contra el cáncer y tiene clarísimo que no quiere tener hijos, una firme decisión que respalda su pareja. Cuando un antiguo compañero de facultad le anima a unirse a su proyecto político, decide emprender la aventura con muchísimas ganas.
Antía y Ulises tienen un niño pequeño, Leo. Son felices pero los problemas económicos, fruto de las dificultades de Ulises para mantener abierta la librería que heredó de su padre y de Antía para reengancharse al mercado laboral tras dejarlo al ser madre, empiezan a amenazar su estabilidad.
Todas viven en la misma ciudad. Pero no se conocen. ¿Lo harán?
Con un estilo contenido que se acerca a la realidad y a sus personajes con precisión quirúrgica, Cara de madre funciona como un espejo caleidoscópico en el que podemos mirarnos todos.
