«El autor consigue la máxima eficacia emocional con el mínimo de retórica, la clave de este resultado solo tiene un nombre: autenticidad.
Aínsa desnuda sus emociones, lo hace a la manera clásica, donde el sentimiento brota de un intimidad domeñada por el equilibrio y la armonía que emana de una experiencia vital que pone a cada cosa en su lugar, el de una evocación que ha salvado toda circunstancia de tiempo y lugar para situarla en un presente ya inolvidable y eterno …»
Juan Domínguez Lasierra
