Según dice el autor de esta publicación, se trata de una pequeña aproximación a la toponimia urbana de la Sierra de Albarracín, un leve y entretenido paseo por los nombres de las calles serranas: callejear por sus nombres y por los signos que arropan y cobijan su trazado. Por ello, por abordarse toda la Sierra, se incluyen, además de las calles de Albarracín, las de las localidades de Gea de Albarracín y de Rubiales. Denominaciones que esconden más de una grata sorpresa lingüística y también algún que otro quebradero de cabeza, pero son también antes que nada estos topónimos urbanos parte del patrimonio oral y lingüístico de la Sierra.
