La atención y los cuidados no profesionales prestados a personas en situación de dependencia en su domicilio, por personas de la familia o de su entorno, deben orientarse siempre a mejorar la calidad de vida de la persona en situación de dependencia. Para posibilitar esto, una formación específica centrada en el conocimiento de la enfermedad y en su evolución, dará las pautas básicas para la atención de la persona en situación de dependencia, promocionando en lo posible su autonomía personal, y por tanto, su bienestar físico, emocional y social.
