Blanca invisible está escrita con una impronta lírica que no renuncia a una mirada realista y crítica que recupera la memoria a través de la historia de dos mujeres que han vivido en tiempos muy diferentes separadas por una brecha generacional. La puerta verde es su primer texto teatral, un ejercicio surgido del taller de dramaturgia con Paloma Pedrero, en el que recoge una escena de una tarde en un huerto, donde el diálogo entre un padre y su hija, partirá de biorritmos y distancias marcados por la diferencia generacional para confluir en una serena revelación de identidades.
