En este trabajo se analizan las circunstancias vitales y la actividad constructiva en el Monasterio de Santa María de Sijena durante la primera mitad del siglo XIV de Doña blanca de Aragón y Anjou a través de la documentación conservada, así como también de los vestigios que hacen referencia a su figura. El personaje de la infanta tuvo una repercusión positiva en el ámbito cultural de este monasterio, pero una influencia muy negativa en cuanto a los aspectos económicos. La autoridad que ejerció su padre, Jaime II, sobre ésta hasta su muerte se manifiesta en la correspondencia epistolar que ambos mantienen hasta 1327.
