Desde el valle del Ebro, Bajo Martín es una sucesión de planicies cerealistas y esteparias que interrumpen las vegas del Aguasvivas y del Martín y las primeras sierras turolenses. Esta puerta al corazón del Bajo Aragón histórico goza de un paisaje profundamente humanizado desde antiguo, con algunos de los restos iberos más importantes de Aragón, y sus pueblos rezuman historias de prelados, órdenes de caballería, alta nobleza y convivencia de cristianos, judíos y mudéjares. En ellos, la Semana Santa se convierte en uno de los espectáculos más vibrantes y afamados de todo el calendario festivo.
