Miguel Serrano Larraz (Zaragoza, 1977) estudió Ciencias Físicas y Filología Hispánica.
Ha ejercido oficios diversos: cajero, ilusionista profesional, vendedor de libros, auxiliar administrativo y negro literario. En la actualidad se dedica a la traducción (suyas son, entre otras, las versiones españolas de una biografía de Nick Drake y de un libro que repasa la trayectoria del grupo Belle and Sebastian, ambas publicadas por Metropolitan) y, por supuesto, a la escritura.
El protagonista de Autopsia es un joven obsesionado por una oscura acción de su pasado: el acoso a una compañera de colegio, Laura Buey, a la que cree haber arruinado la vida y de la que después no ha vuelto a saber nada. En un discurso obsesivo, a veces delirante, el protagonista pasa revista a todos los actos de violencia que han tenido lugar en su entorno: las tribus urbanas de su juventud, la lucha de clases, las relaciones de pareja, la literatura, la familia, la amistad.
La novela, que tiene algo de retrato colectivo de la primera generación que tuvo acceso a Internet y amplió los mitos privados para hacerlos públicos, es un intento de reflexión sobre la culpa, la venganza, la paternidad, la dificultad de afirmar la personalidad en una ciudad de provincias… pero también sobre la apropiación de las experiencias ajenas, sobre las redes sociales, sobre los ídolos y los personajes anónimos que trazan y destruyen al mismo tiempo nuestra educación sentimental.
Ha ejercido oficios diversos: cajero, ilusionista profesional, vendedor de libros, auxiliar administrativo y negro literario. En la actualidad se dedica a la traducción (suyas son, entre otras, las versiones españolas de una biografía de Nick Drake y de un libro que repasa la trayectoria del grupo Belle and Sebastian, ambas publicadas por Metropolitan) y, por supuesto, a la escritura.
El protagonista de Autopsia es un joven obsesionado por una oscura acción de su pasado: el acoso a una compañera de colegio, Laura Buey, a la que cree haber arruinado la vida y de la que después no ha vuelto a saber nada. En un discurso obsesivo, a veces delirante, el protagonista pasa revista a todos los actos de violencia que han tenido lugar en su entorno: las tribus urbanas de su juventud, la lucha de clases, las relaciones de pareja, la literatura, la familia, la amistad.
La novela, que tiene algo de retrato colectivo de la primera generación que tuvo acceso a Internet y amplió los mitos privados para hacerlos públicos, es un intento de reflexión sobre la culpa, la venganza, la paternidad, la dificultad de afirmar la personalidad en una ciudad de provincias… pero también sobre la apropiación de las experiencias ajenas, sobre las redes sociales, sobre los ídolos y los personajes anónimos que trazan y destruyen al mismo tiempo nuestra educación sentimental.
