Aquel día Aurelio abrió los ojos y se dio un susto de muerte. Allí, a lo lejos, sobresaliendo por el otro extremo de la cama, podía ver dos pies enormes, había crecido, de la noche a la mañana, 34,5 cm. Encima, todos los niños del colegio se meten con él por ser diferente. Ahora tendrá que acostumbrarse a su nueva estatura y a enfrentarse a los que le discriminan.
