“Con vocación narrativa y una escritura que es propiamente pintura, visión plástica y táctil, María Ángeles Pérez López enhebra una sucesión de personajes dramáticos (…) que se funden en un solo dolor, una sola causa desesperanzada, urgente e innegociable.
Atavío y mortaja, se diría del efecto de ese hilo que hilara Remedios Varo y que Frida Khalo aceptaría para bordar sus últimos trajes; fotografía despojada en un autorretrato de Claude Cahun, de Yayoi Kusama; una aventura interior. Una visión (…) o un dolor al que dar forma, ese parece el mandato que ha escuchado la poeta, la artista” (de la presentación al libro de Olvido García Valdés).
Atavío y puñal
Mª Ángeles Pérez López
