Arar es un poemario en espiral, que insiste de manera obsesiva en temas invariables, aunque sus ramificaciones abarquen tanto la materia como lo invisible. Unos poemas cantan, otros callan, casi todos tienden a un silencio primordial. Á. Gracia escribe sobre la felicidad y la comunicación con el mundo. Cualquier elemento natural insignificante crea el poema. Una poesía serena y exaltada a la vez en la que la tierra simboliza los límites de la vida, la pureza máxima, y su invocación crea un espacio mítico, refugio de la belleza y la alegría.
