El Museo Provincial de Teruel acoge una nueva exposición bajo el título Hacia la abstracción por el paisaje, compuesta por fotografías de la creadora turolense Ángeles Pérez, estará abierta al público hasta el 17 de julio.
La artista recopila parte de sus últimas obras y una selección de sus trabajos anteriores para ofrecer al público en el museo turolense un conjunto de más de cuarenta fotografías que permiten obtener una amplia visión de los distintos momentos y procesos creativos experimentados en su trayectoria.
Hacia la abstracción por el paisaje cuenta con una selección de obras pertenecientes a las series más representativas, desde Un haz de luz (2000), pasando por las series más poéticas de la autora, a principios del siglo XXI, como Corazonaria (2002), Supongamos que es primavera (2006), Vanos (2005) o Interior Bosque (2008), hasta llegar, en la década siguiente, a una obra centrada en la naturaleza, real o inventada, de una calidad técnica y formal indiscutible, de gran sensibilidad, como se advierte en las series Sobre sombras y Paisajes de interior, ambas de 2015.
Uno de sus proyectos más conocidos es Cruzar el Viaducto (2018), fotografía y video ligado a este referente icónico de la ciudad de Teruel con el que la artista muestra su sensibilidad e interés hacia una fotografía entendida más como documento sociocultural que como obra de arte en sí, señalando otra de las vertientes de esta autora, siempre sensible a su contexto.
La obra actual desvela el interés que el paisaje ha venido tomando en su repertorio. El dominio técnico y formal, y las posibilidades que el mundo digital concede, han favorecido que su obra sea, aún si cabe, más libre y sugerente, pero también más reflexiva y comprometida con el entorno natural, su deterioro y su urgente recuperación. En este sentido, destaca la serie titulada Crash, las hermosas Caligrafías blanca, verde y roja y la sonoridad de Komorebi, Hanami…. Por último, Nocturno, obra que se ha convertido en la imagen de esta muestra y donde solo a través del silencio más absoluto de la contemplación, se puede llegar a rozar la esencialidad de la naturaleza.
Desde hace veinte años, fecha en la que presentó «Corazonaria», la primera exposición individual de Pérez, ha venido enriqueciendo su proceder técnico y su lenguaje plástico, evolucionando desde un fotografía figurativa y detallista, caracterizada por una gran capacidad creativa e imaginativa, hasta una obra prácticamente abstracta, en la que, mediante un tratamiento lumínico personal, introduce múltiples matices.
