Poeta, editor, director y fundador de una revista con resonancias mozartianas, Papageno, Julio Antonio Gómez (Zaragoza 1933 – Las Palmas de Gran Canaria 1988) fue, ante todo, un amante desbordado, un vividor y admirador diletante de sombras. Sus huidas, sus exilios, representan la constante búsqueda de sí mismo, en pos de la mirada cándida perdida en su niñez. Su poesía, llena de aciertos formales y de técnicas vanguardistas, implica sumergirse en el abismo de su propia conciencia, en un acto de introspección sugerida a través de la visión de los otros y del mundo que le rodea.
