Zaragoza, julio de 1808. Una joven arranca el botafuego de las manos de un artillero muerto y dispara el cañón contra las tropas francesas que sitiaban la ciudad, logrando rechazar el ataque. Esta mujer pasaría a la historia como Agustina de Aragón, convirtiéndose en un mito. María Pilar Queralt da respuesta en esta obra a varias preguntas en torno a esta heroína, y recrea su peripecia vital, envuelta en la bruma de la leyenda.
