Obra con la que su autor consiguió el Premio de poesía Miguel Labordeta del Gobierno de Aragón en su convocatoria 2005. Premio obtenido por lo arriesgado y la originalidad de un trabajo que se sale fuera de las convenciones poéticas, con un lenguaje contenido en el que se armoniza la profundidad de la emoción y la del pensamiento.
