Declarado en 1990, el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara es un paraje de grandes contrastes, donde confluyen sistemas y elementos muy diversos: estrechos barrancos y profundas gargantas, cumbres nevadas en invierno, cuevas y simas, recónditas surgencias de aguas cristalinas, bosques mediterraneos y otros, como pinares, hayedos y abetales, más propios de latitudes más norteñas, extensas zonas de cultivos en terrazas que sustituyeron a la vegetación natural, pueblos y despoblados encaramados sobre solanas, construcciones megalíticas y eremitorios rupestres.
