El paisaje de la mayoría de las zonas de escalada de Salamanca está determinado por la fuerte impronta que constituye su propia naturaleza geomorfológica, por el manejo tradicional del suelo y la vegetación como instrumento que ha reorganizado el paisaje según el modelo de dehesa.
La escalada con cuerda en la provincia es una actividad modesta y humilde. Sin embargo, ofrece unos paisajes auténticos para disfrutar muy diferentes a los del resto de zonas de escalada de la península.
