Es una investigación que va más allá en la tesis de La Escuela Formalista o Escuela de Viena, a la que estamos vinculados. La crítica se hace de modo respetuoso para nuestros pintores y apologistas y con el fin de ahondar en un objeto de conocimiento bien delimitado. También se debe destacar que esta pequeña obra amplía la comprensión en la tesis de la evolución en la capacidad de configurar imágenes. Al estudiar las imágenes de contenido figurativo que son justamente las que aumentan nuestro saber y las que podemos controlar y evocar en la actividad mental consciente, junto con las imágenes de aislamiento perceptivo, o las imágenes de tipo alucinatorio, descubrimos la posición iconoclasta de la mentalidad del siglo XX, ante la incomprensión del concepto del naturalismo.
