En estas páginas se desgrana la devastada posguerra rural española, representada en Crespol, un pueblo de las sierras turolenses. Eufónico Crespol, protagonista de El fragor del agua: siete retratos del lento e injusto acabamiento de sus gentes, sus masadas y su cultura. No se hallará en otra parte elegía mejor de tanta ruina inexorable, los años finales de un modo de vida mantenido durante generaciones con una obstinación épica. Había tanta belleza como servidumbres; ahora sólo queda la espera de la muerte, la agonía de un «mundo desierto de esperanza».
No se escapará a las quimeras de los protagonistas. No dejará indiferente la lealtad sin precio de estos seres, una lealtad que les ata a la tierra. Y conmoverá su sacrificio, lo elemental de sus anhelos, el coloquio que contigo desde estas páginas entablan, o la limpieza edénica de amores como el de Nuncia y el guerrillero que busca cobijo en la sierra. Masadas abandonadas por decreto, masoveros a merced del cabo Bricio y sus brigadillas, el espectro del maquis, que es otra resistencia imposible…, todo aquel fragor, sordo y profundo que atrapará profudamente, convirtiéndose cada lector, también, en depositario de ese legado.
