Desde su reconquista, en 1096, Huesca inició su camino como una de las ciudades del reino. Hasta llegar a la Edad Moderna, protagonizó una historia en la que el poder del rey y el de sus sucesivas oligarquías urbanas hubieron de conjugarse, a veces, con dificultades. La construcción y administración de una comunidad compleja en sus distintos aspectos: sociedad, economía, política, religión o cultura es el objeto de la tesis de Mª Teresa Iranzo Muñío, que añade a su investigación de la época medieval del concejo oscense una semblanza de los hombres y mujeres que vivieron esos cinco siglos.
