El viernes, 27 de febrero de 2026, a las 19:30 horas, en el Aula Magna. Edificio Paraninfo, Plaza Basilio Paraíso, 4 – Zaragoza
Organizadores
Vicerrectorado de Cultura y Patrimonio
Colaboradores
Vicerrectorado de Comunidad Universitaria y Compromiso Social, Ministerio de Cultura, CEDRO y ACE
Entrada
Gratuita. Tendrán preferencia aquellas personas que estén inscritas en el club.
Para asistir al Club de lectura feminista se pueden inscribir, si no lo han hecho ya en las sesiones anteriores,
a través de un correo electrónico a la dirección: singenerodedudas@unizar.es
«Más que leer a Bibiana Collado parece que estuviéramos conversando con ella, disfrutando de su frescura, honestidad y lucidez. Su arrolladora oralidad refuerza la transmisión de las experiencias narradas, que toman los conflictos y políticas del cuerpo como punto de partida para la reflexión crítica. La tensión entre la calculada candidez del tono y el análisis descarnado de la propia educación sentimental hace que salten chispas en la página. Un ajuste de cuentas de tono introspectivo y resonancias profundamente colectivas». —Andrés Neuman
«Hay ternura y hay rabia en este ejercicio de memoria propia, al mismo tiempo colectiva, sobre el poder y los privilegios, y las violencias con las que nos marcan». —Elena Medel
Una madre, con los dedos rígidos de triar naranjas en un almacén y limpiar pisos de vacaciones de otros. Una hija, también con los dedos rígidos, pero de teclear papers, tesis y mil trabajos académicos. Y algo que no encaja. La sensación de que debería estar pasando algo que nunca llega a pasar. Este libro nos presenta un rosario de mujeres extenuadas. La falsa promesa del trabajo duro se hace añicos entre estas páginas mientras suenan Camela o Estopa.
Yeguas exhaustas es la historia de una hija que tiene una relación de pareja dañina, que piensa en las heridas del cuerpo, en las tremendas diferencias de clase y sus implicaciones, en el clasismo del «mundo de la cultura», en el acceso al mercado laboral, en la endogamia universitaria y sus laberintos… en definitiva, en el averiado ascensor social.
