El poemario póstumo de Vicente Villarrocha (Zaragoza, 1955-Madrid, 2021), destacado pintor y artista plástico. Según Carmen Rodrigo, para Villarrocha la poesía «se convierte en necesidad vital, lo de escribir versos, porque el tiempo no corre junto a nosotros, ni nosotros somos capaces de jugar con el tiempo. A veces no es más que un detonador inesperado que interrumpe el curso de la vida». El poema «El paseante de los pasos de cebra»: «He buscado y / he encontrado / que / debajo de los deseos, / no en otro sitio, / debajo / se dibujan líneas solas / que nunca se cruzan / ni se pisan».
‘Vicente para relacionarse con el tiempo crea la ficción de su parálisis a través de su poesía. Para él se convierte en necesidad vital, lo de escribir versos, porque el tiempo no corre junto a nosotros, ni nosotros somos capaces de jugar con el tiempo. A veces no es más que un detonador inesperado que interrumpe el curso de la vida como ocurre con la muerte de su padre y su enfermedad irreversible. En otras ocasiones se sirve de artefactos de medida como el reloj o el giratorio giroscopio generacional, o de los días y estaciones que imponen el ritmo del viaje. Y el viaje es para acercarse a sus ciudades favoritas’.
Carmen Rodrigo
