Los moriscos antiguos murcianos vivieron un proceso especial de asimilación por el que, a principios del siglo XVII, los ladinos habían incorporado los mecanismos necesarios para traspasarse de moriscos a cristianos viejos insertados en el tejido social. Por esta razón quedaron al margen de los bandos de expulsión, hasta que a finales de 1613 la intransigencia de Felipe III y de Lerma, así como de su brazo ejecutor, el conde de Salazar, les llevó a decretar la expulsión después de declararles malos cristianos, con el argumento de que, si estos moriscos eran exceptuados de la expulsión, se arruinaría a toda la empresa. Sin embargo, los moriscos antiguos desobedecieron a los bandos, permanecieron camuflados y, después, con la ayuda y connivencia de cristianos viejos, cooperaron en el regreso de los embarcados. Mientras la Corona se incautaba, subastaba y vendía los bienes que los moriscos no habían podido vender antes de abandonar sus casas, siguió la caza de quienes volvían y de quienes no habían salido para expulsarlos o condenarlos a galeras. Este escenario de sucesivas expulsiones persistió hasta el año 1634, cuando Felipe IV dio por finalizada la expulsión decretada por su padre.
José Pascual Martínez, doctor en Teología por la Universidad Pontificia della Santa Croce (Roma) y en Historia por la Universidad de Murcia, es cronista oficial de la villa de Pliego, situada junto a un poblamiento musulmán y asentada sobre una antigua aljama mora . Sus estudios se centran en la historia local del pueblo y las costumbres populares de los vecinos de su región. Aparte de numerosos artículos en revistas de divulgación y especializadas, ha publicado los libros: La villa de Pliego en la Edad Moderna (siglos XVI-XVIII) (2006), La parroquia de Santiago Apóstol de Pliego (500 años de historia) (2013), Los moriscos mudéjares de Pliego: Origen y expulsión de una comunidad (2013) y Paseando por Pliego. Conoce Pliego. Conoce su patrimonio (2015).
