Los años ochenta me hicieron el que soy: un desastre.
Un niño que escribe, lee y estudia
porque vio morir a un poeta (era poeta)
en su propia calle.
Porque entonces la calle existía.
Pisarla no era en balde.
Y se ponía el Sol y la luna era Luna
y todo era tangible.
Todo era alcanzable.
Y los niños éramos niños.
Y el mundo el barco ebrio de Rimbaud
en el entresuelo de mis padres.
Daniel Izquierdo Clavero, nacido en Barcelona en 1975, renace en Aguilar del
Alfambra (Teruel) todos los veranos.
