Programa Doble

Elifio Feliz de Vargas

Eva Fortea Báguena

2021.

148 páginas.

125

x 200 cms.

Libro

ISBN: 978-84-949064-8-0

Nº: 9

Prólogo de: Espido Freire

Una vida de cine no tiene por qué ser intensa, ni siquiera apasionante. Muchos directores han conseguido obras maestras fijando su objetivo en personajes anodinos y acontecimientos triviales, demostrando así que el valor de lo que se cuenta está supeditado a cómo se narra.

Con la concisión y la intensidad de un cortometraje, Programa Doble se inmiscuye en vidas cotidianas que podrían pasar perfectamente inadvertidas o convertirse en guiones que van del drama al surrealismo, de la comedia al cine quinqui y de Walt Disney al destape, dependiendo del objetivo con el que lo enfoquen los autores.

«No hay una gran diferencia entre un murmullo apagado de dos parcas que narran la vida de los humanos y el salto de cuento en cuento de Elifio y Eva. En los silencios, en esos huecos, se cuela lo importante, el escalofrío del lector, que se reconoce o se retuerce, que siente la pena inmensa ante esas vidas mediocres o esas decisiones equivocadas. Como en el cine, las escenas pasan vívidas ante nuesros ojos. Como en el cine, cuando la historia acaba se regresa a una realidad más apagada, menos interesante.»

(Del prólogo de Espido Freire)

Eva Fortea, Teruel, 1968, después de muchos años dedicada a la novela y al relato corto, un buen día me topé con el guion cinematográfico, y como siempre ante una irresistible tentación, caí en ella. La experiencia me sirvió para participar en algún que otro certamen y enriquecerme con la frescura de un formato muy distinto, que me dio herramientas para acometer la que, hoy ya finalizada, es mi tercera novela: Dar Tierra, tras Muñecos de Hielo y Despejamos la X. 

Elifio Feliz de Vargas, Teruel 1964, el nombre de Elifio me otorgó un toque anacrónico o exótico, por lo que a nadie sorprendió mi temprana y frecuente inclinación a la fantasía. El apellido Feliz-de-Vargas puede conducir a engaño, pues a pesar de remitir a un pasado de hidalguía y distinción, en la mesa de mi familia eran más frecuentes las lentejas que el  lenguado Meunière.